Booba y Kiki
Observa por un momento las dos figuras de la siguiente imagen:
Ahora, antes de continuar leyendo responde a la siguiente pregunta: Imagina que una tribu desconocida ha llamado a una de las figuras Kiki y a la otra Booba. ¿Cuál crees que es el nombre que han asignado a cada una? ¿Cuál es Booba y cuál es Kiki?
¿Ya lo has decidido? Sigue leyendo entonces.
Este experimento ideado por el alemán Wolfgang Köhler a principios del siglo pasado demuestra que los mecanismos del lenguaje a la hora de poner nombres no son totalmente arbitrarios. Sucede que más del 90% de los que responden a la pregunta, consideran que Booba es la figura morada y redondeada, mientras que Kiki es sin duda la figura naranja y angulosa. ¿Fue esa tu propia respuesta? ¿Sí?
Pero, ¿por qué? De forma inconsciente y primaria, la mente ordena y configura la información que recibimos a través de los sentidos, y también la relaciona con la experiencia almacenada en la memoria. En el caso de Booba y Kiki la elección de la mayoría de la gente podría deberse a su pronunciación o a la posición de los labios al decir estas palabras, que se relaciona directamente con cada una de las formas presentadas. Seguro que casi todos, al responder a la pregunta, vio muy evidente que Booba tenía que ser sin lugar a dudas la figura morada, y Kiki la otra.
Este tipo de tests visuales están relacionados en ciertos sentido con la Psicología de la Gestalt, desarrollada entre otros por el propio Köhler y de la cual podéis leer algo más de información en el enlace a la omnipresente Wikipedia. También tenéis una página con más datos aquí.










